Es bastante sabido que el conocimiento nos hace libres, pero esa libertad no es aquella que suele pregonar el capitalismo ni el neoliberalismo ni ciertos grupos políticos. Es una libertad donde eres completamente dueño de las decisiones que tomas con respecto al conocimiento que adquiriste y/o asimilaste, ese proceso cognitivo es tuyo; las emociones que te generó ese conocimiento es tuyo; ese momento de “eureka” que tuviste es tuyo y de nadie más. ¿Pero te sientes más libre después de eso? probablemente no.
Estamos en una época complicada, donde cierto grupo que suele resurgir de vez en cuando en la historia de la humanidad, se aburrió de estar entre las sombras y está urgentemente buscando cómo volver a hacerse presente. Tienen formulas conocidas de cómo instalarse nuevamente en la mentalidad del colectivo, Umberto Eco nos dejó muy bien explicadas cuáles son aquellas. Éste grupo tradicionalista rechaza toda diversidad y considera que cualquier movimiento cultural y/o intelectual como un ataque a sus tradiciones. Es por eso que van por el conocimiento y la posibilidad de acceder a él. ¿Pero cómo? ¿si estamos en al época del internet donde todos tenemos acceso a toda la información del mundo en el momento? Y bueno, la verdad es que tan así no es.
Primero, considerar que todo el mundo tiene acceso a un computador o dispositivo móvil y que además tiene acceso a internet todo el tiempo que desea, no es una realidad para un porcentaje importante de la población, más cuando se trata de “tercer mundo”. Segundo, si existe la posibilidad de tener cómo acceder a internet tampoco significa que tienes tiempo para poder acceder al conocimiento. Las redes sociales centralizadas inicialmente se vendieron muy bien como “fuente de información” fácil y de hecho aún continúa esa creencia en una gran mayoría del colectivo, pero fue sólo el anzuelo. Un ejemplo claro de eso es X (ex Twitter) que antes de ser adquirido por ya-sabemos-quién era un sitio donde podías acceder rápidamente para encontrar cierta calidad de información ya que provenía directamente desde la fuente: los medios de comunicación. Otro ejemplo es Facebook que, hasta 2024, tenía políticas de “fact check” que ayudaba mucho a los medios de comunicación para realizar tareas informativas. Como sabemos a la actualidad: todo eso ya no existe y probablemente no lo vayamos a recuperar más por parte de esas empresas.
Las directrices para atacar el “intelectualismo” son las clásicas: tomar los medios de comunicación, desinformar, restringir el acceso a la información ya sea censurando libros o quitando presupuesto a instituciones que se encargan de mantener esa información pública (ya lo vimos con la directriz de censura a la CDC) y probablemente también vayan por las bibliotecas públicas, quizás no cerrándolas porque es polémico, pero si probablemente disminuya la diversidad de contenido y haya una clara tendencia a cierto tipo de información (quizás muy tirada a contenido de una visión masculinizada del camino del héroe).
Pero en ésta nueva realidad que se nos viene ¿cómo construimos o mantenemos nuestras mentes ajenas a toda la propaganda?. Si esperamos tener todas las respuestas googleando, la noticia es que no se va a lograr. Actualmente la única forma de mantenernos realmente informados es consultar de varias fuentes y que ojalá no sea información dada de la primera página de Google (menos de la información sugerida por su IA que, ya sabemos, da información errónea y muchas veces tendenciosa)
Mantenernos curiosos y mantener comunidad son las formas de resistencia en ésta época, el mantenernos constantemente preguntándonos si lo que actualmente sé ¿seguirá vigente? ¿me habré equivocado? ¿cómo puedo informarme más sobre éste tema?. La curiosidad es una característica básica del ser humano, es lo que nos llevó a evolucionar, nos llevó a hacer fuego, nos llevó a inventar herramientas, nos llevó a hacer edificios, ciudades y mejorar nuestra misma percepción personal y de nuestro entorno para formar sociedades. Dudemos, si, pero no dudemos el conocimiento que ya está demostrado y más que demostrado (Si, la tierra no es plana. Si, las vacunas funcionan), no caigamos con esas distracciones. Avancemos en nuestra curiosidad, no retrocedamos; no perdamos lo que hemos avanzado ni permitamos, en comunidad, perder nuestros derechos ganados.
Por eso digo: Mantente curioso y sé amable.